diario de un vallisoletano curioso

martes, 19 de enero de 2010

Que se escapa el gato


Una fachada de medio lado. O casa de dos puertas mala es de guardar. Pero no, esta vez la casa está guardada y bien guardada. En otras ocasiones he manifestado mi admiración por el hecho de que se decoren las medianerías, abundantes en los edificios de nuestra ciudad. No hay muchas cubiertas de motivos, es cierto, pero las que hay, incluso en su sencillez, revelan un adecentamiento y producen una mirada más grata a los vecinos del entorno y en general al peatón.

Esta medianera es un lujo. Ubicada en la calle Alonso Pesquera, la percibes de frente si caminas en dirección a la Plaza de la Cruz Verde, pero si lo haces a la inversa te pasa desapercibida. Pocas explicaciones caben. La imagen es obvia. La representación plástica de una fachada mostrando balcones y ventanas con tímpanos y dinteles, remarcados por columnas, lo dice todo. La tienda de abajo con el escaparate que expone cuadros constituye un detalle más realista. Y la puerta verde, a la que se asoma el gatito ya resulta absolutamente creíble. Te dan ganas de ir hasta él y hacerle una carantoña. Cierto es que la pared va mostrando los signos de deterioro del paso del tiempo, como esos desconchados. Lo cual no hace sino aumentar el verismo.

Son este tipo de trabajos ingeniosos los que hay que valorar a la hora de aliviar las situaciones acontecidas en el pasado con esas medianerías que a veces permanecen durante años al descubierto de una manera fea. Producto de un derribo en cuyo solar no hay manera de que se erija edificio alguno. O bien por causa de adentrar la línea de la calle al construir nuevas edificaciones. Y si se mira atentamente, la verdadera razón sigue siendo el haber levantado edificios de doble o triple altura a los que ya había en la línea tradicional de la calle. En este sentido, introducir un elemento pictórico, si bien no corrije el defecto de fondo, al menos dulcifica el paredón.




No hay comentarios:

Publicar un comentario