Ciento catorce años nos contemplan, aunque de ellos catorce de abandono total. ¿Definitivo? Esta vieja e inteligente línea, que fue creada en 1895 para establecer una comunicación en sentido Oeste/Este, te permitía llegar incluso a Barcelona, uniéndose por tierras aragonesas con otra red. El decaimiento lento, viniendo de muy atrás del transporte ferroviario, tanto de pasajeros como de mercancías, así como la reconversión salvaje de los ferrocarriles dio al traste con esta línea, así como con otras del país.
¿Posibilidades de reconvertir de alguna manera el trazado? Planes, proyectos y sobre todo sugerencias, como las de la gente que ama el ferrocarril y se agrupa en ASFAVER, hay sobre la mesa de la Junta de Castilla y León, de nuestro Ayuntamiento y de los Ayuntamientos de otros municipios del recorrido. Ya sabemos que no son buenos tiempos para exponer gastos. Mas el criterio con que se utilicen las inversiones, y cómo se liguen al desarrollo de las zonas, deberían tenerse en cuenta. Aunque el recorrido rescatado atañase solamente de Valladolid a Peñafiel, con un sentido de descubrimiento, de excursión y de recreación cultural, ya habría merecido la pena. El Valle del Duero y su próspera industria del vino lo agradecerían, indudablemente. Pero nos satisfaría a todos.
Acaso fuera ésa la salvación de una vieja estación de ferrocarril como La Esperanza, cuyo hercúleo edificio, incluso algunas dependencias de ladrillo y piedra próximas, podrían esperar de verdad un renacer. Al fin y al cabo, la estación se encuentra en zona céntrica, al borde del comienzo de la carretera de Madrid, en las inmediaciones de lo que denominan Ciudad de la Comunicación en ciernes, si el pinchazo inmobiliario lo permite. Un edificio así y su entorno debería imbricarse en cualquier proyecto urbanístico nuevo, y más con la proximidad de la Estación general, a donde llega el presuntuoso AVE.