diario de un vallisoletano curioso
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viernes, 1 de junio de 2012

Clamar y reclamar




Las intervenciones anónimas o no anónimas no paran. Las paredes de la ciudad se expresan. La imagen del niño está a ras del suelo en una calle céntrica. El cartel made in Sierra lo vemos estos días por doquier. Unas imágenes claman y otras reclaman. Vida urbana. Espacio para todos.




martes, 29 de mayo de 2012

Los bancos de los parques hablan






Pintada en un banco corrido a la orilla del Pisuerga. ¿Será exponente de la situación actual de la juventud? Nada que añadir. Habla por sí sola.


jueves, 19 de abril de 2012

Grito de guerra



Ignoraba que el espíritu del prefecto romano habitara entre nosotros. Célebre cargo del Imperio en tiempos de Augusto que pasó a la historia como sinónimo de no querer saber nada, de librarse de la responsabilidad de decidir. Desconozco también si la pintada expresa un surrealismo que vuelve a un país del que nunca se ha ido. O si alguien trata de decirnos que es imposible que los españoles nos tomemos las cosas con cordura y en serio. O acaso alguien con humor da la voz de alarma sobre los riesgos de dejar pasar tanta tomadura de pelo que desde las alturas está cayendo sobre la ciudadanía. Pintada encontrada ayer en un rincón de la Plaza del Salvador.


jueves, 22 de marzo de 2012

Una vuelta por La Pilarica



La Pilarica fue durante un tiempo uno de mis barrios de infancia y posteriormente también de juventud, aunque por quehaceres diferentes. Lo conocí cuando aún no había llegado el asfalto ni esa antiestética alambrada que cerca la longitudinal del tren. Porque La Pilarica es un barrio obrero dividido en dos por el ferrocarril. En su tiempo, una especie de arrabal de la ciudad, al que se añadió el barrio Belén, si bien éste, más recoleto, queda solamente a un lado de la vía.

Las fotos que se muestran aquí corresponden al corazón del barrio, a lo más antiguo. Sabido es que en los últimos años se ha construido en una zona más amplia, más allá de la carretera de Circunvalación (ahora Paseo de Juan Carlos I), lo que se llama Plan Los Santos-Pilarica. Un tanto parado por efecto del estallido de la burbuja inmobiliaria.

La iglesia, de principios del siglo XX, se convirtió en el icono por excelencia del barrio, compartiendo simbolismo con las vías del ferrocarril. En esa vuelta que me he dado por el barrio he podido comprobar que la imagen y tipología de edificaciones en sus calles ha cambiado un poco. Hay casas nuevas, respetando las alturas de las primitivas molineras y persisten, como en toda la ciudad, las típicas viviendas de la década de los sesenta. Todavía se ve la huella del reclamo reivindicativo en algunas pintadas. Muchas de sus mejoras han sido batalladas por la Asociación Familiar desde los años previos a la transición.

 

















domingo, 18 de marzo de 2012

Entre el oro, el oropel y la galaxia



Uno se encuentra por la calle de todo. Supongo que estas imágenes no serán estrictamente vallisoletanas pero me las encontré por sus calles. El papelito de Compro oro estaba colocado en los parabrisas de los coches, una manera ya lejana de publicitar un nuevo club, la penúltima pelu o la anteúltima tienda de aceitunas. El objeto que compran o que venden, vaya usted a saber, ya venía anunciándose por el procedimiento de coches aparcados en la vereda. Pero nunca había visto que se intentara captar tesorería a través de las imágenes de dos personajes ciertamente involucrados en el actual momento económico del país, de una manera u otra, y a los que los electores nos les deben ver tan opuestos. 

Tal vez por esa razón también ande desplegado por las paredes el galáctico Darth Vader, no sé si ojo avizor, a la espera de una metamorfosis o en busca de una redención que no solo empeña a los políticos de la viñeta o a los personajes de Star Wars, sino a los curritos y jubilatas españoles. Todo tiene pinta de que tanto oro se va a quedar en oropel, cuando no en llanto y crujir de dientes.


viernes, 16 de marzo de 2012

La ciudad que crece sobre sí misma


No me digan lo que oculta ese bloque que hay junto al Cafetín, ante la Catedral. Pero alguien tuvo la feliz idea hace tiempo de pintar sus caras. ¿Pintarlas? Yo diría que más bien saca la lengua al desaguisado urbanístico. Así, cada lado reproduce la fachada y los lados de un edificio, con sus ventanas y persianas a distintas alturas. De lejos me hizo creer que se trataba de los hexagramas del I Ching. Pero no, no es arte de adivinación, sino algo menos posibilista. Una simple foto de lo que acontece por calles y plazas de la ciudad desde el descarado proceso desarrollista de Valladolid. Un cheque que nos dieron para el progreso, pero a largo plazo sin fondos. Me gusta el humor satírico. Y esta intervención, tan prudente en apariencia, lo tiene. Además, no sé qué urbanistas dijeron hace años que Valladolid es una ciudad que crecía sobre sí misma. Tal vez de fe de ello esta pintada con ojo crítico.   






martes, 31 de enero de 2012

Cuando los tiburones acechan


Podría titularse la película Cuando los escualos acechan. Pueden verse por el barrio Cuatro de Marzo, a la altura del bar Estribos. No se sabe si es por la proximidad de la Casa del Río, del Museo de la Ciencia, o persigue otro significado. Vivimos tiempos de amplias variedades de tiburones en la sociedad. Tiburones de las finanzas, de la administración, de la política, de las religiones, del negocio fácil y de la especulación inmobiliaria. Algunos están tocados del ala. Y no cabe duda de que todas son especies a extinguir. Prefiero quedarme con la imagen del noble animal que surca los océanos, su territorio. Francamente, me gustan estas pintadas que no dañan la vista y traen al paso del peatón un punto de gracia. O de reflexión.






miércoles, 4 de mayo de 2011

Señora acéfala



La última intervención de G. va de señora sin cabeza. ¿La habrá perdido por alguien? ¿O es por el coste de la cesta de la compra? Espero que no signifique que todos hemos perdido un poco la razón de las cosas, aunque a veces motivos pueda haberlos. Pero sería lo último. Tampoco acierto a saber si la cinta adhesiva es parte del mensaje o un aditamento. No, la mujer no se escapa. Lleva dos días en el Caño Argales.









miércoles, 27 de abril de 2011

La selva de Manolo Sierra



No hay un muro ni una calle ni un aparcamiento. Hay un huerto, un vergel, el campo abierto, las laderas de un monte y la ribera de un río. Hay un espacio natural que se abre paso ente las señas de la urbe. Una manigua, una selva, una jungla que penetra rebosante de follaje entre el vecindario. Hay una estrella que es un sol que es una esperanza, que emerge y se instala. Hay una hoja gigante que es todas las hojas, que es todos los frutos, que es todo el oxígeno, que es toda la sombra.

(Las calles Oración y Serafín, en la Rondilla, son callejones sin salida. Contramilagros del urbanismo de la década desarrollista de los 60 del siglo pasado. Geografía torpe que ignora a los seres humanos, imposición del ladrillo y el hormigón, ecos de la especulación inmobiliaria. Manolo Sierra pintó esos cul-de-sac hace un tiempo, supongo que a petición de la Asociación Vecinal. La calle no tiene salida, pero no sé si porque hay pared o porque te adentras en lo intrincado y te pierdes)











jueves, 13 de enero de 2011

Hallazgos de últimas intervenciones callejeras


Me agradan estas intervenciones callejeras que observo de un tiempo a esta parte. Pequeños carteles artesanales (fotocopias, montajes) se disputan ciertas paredes -ya de por sí insulsas y feas- con algunas impresiones de plantilla. Intenciones más obvias en unos casos. Enigmáticas o crípticas en otros. Supongo que todas estas intervenciones tienen su significado y, además, su sentido. Y no me pasa por alto que les alienta una dirección crítica, aunque no sé si para que cale en mayorías, en minorías o solo en los propios autores.

Ignoro si la disposición en lugares que al común de los viandantes les pasa desapercibido es un triunfo o una derrota. Porque, si pasan inadvertidos, ¿para qué sirven? Y si se advierten demasiado, ¿no correrían el riesgo de ser eliminadas? Tal vez les protege su propio caparazón mediático. La manera de enfocar el mensaje, aliado con el lugar elegido, en algunos casos casi a nivel de suelo, en otros en calles de escaso tránsito, les hace permanecer. Me pregunto: para obtener ¿qué? ¿Una mera satisfacción estético-crítica-grupal o de solitarios?

En cualquier caso, hay ingenio, perseverancia y prurito satírico. ¿Son la antesala de mensajes más gordos?



jueves, 30 de diciembre de 2010

Orgía caligráfica


Pocas palabras caben ante este inmenso tapial de caligrafías. Solo se me ocurre calificarlo de verdadera orgía de letras, dominantes sobre las escasas representaciones figurativas de tipo cómic. Si los tres artistas callejeros -porque estos lo son, al menos cuando hacen estos trabajos- que firman en uno de los espacios del largo muro no se han quedado a gusto en su ego poco les debe faltar. Y si el objetivo, como dice el texto, es que se recuerden sus nombres, principalmente el de uno, lo logra. El único pero es que el lugar no es de paso mayoritario de gentes. Las paredes de la imprenta Angelma, en el Camino del Cementerio, acogen este repertorio de letras y colores que me ha fascinado. Pero para verlo bien hay que meterse en el solar de tierra y hierbajos que hay delante. Se echa en falta algo más dosis de humor, pero si el objetivo era enaltecer un nombre y una composición caligráfica que es más pintura que letra lo han conseguido. Qué buenos tipógrafos se están perdiendo las artes manuales. O no.


viernes, 26 de noviembre de 2010

Soluciones comerciales


Soluciones imaginativas para los comercios. Hay horas en que el reclamo del comercio no consiste necesariamente en tener iluminado el escaparate. Y en exhibir el género al vacío nocturno de la calle. Hay comercios como el de la foto, donde se vende todo lo relacionado con la iluminación, que prefieren cerrar a cal y canto. Eso, sí, con arte. La mercancía no requiere mayor despliegue tras la hora de cierre. Y la fachada comercial puede ganar un montón. Más si está dotada de sentido de humor y con una decoración característica de cómic. Desde luego, la caligrafía está logradísima. Junto a la Plaza de Toros, en el Paseo de Zorrilla.