diario de un vallisoletano curioso
Mostrando entradas con la etiqueta hallazgos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta hallazgos. Mostrar todas las entradas

sábado, 21 de abril de 2012

La casita escondida


Que la ciudad sigue siendo una caja china de la que salen otras cajas no me cabe duda. Cuando menos te lo esperas uno descubre aquello que o bien no sabía que existiera o bien que ya hubiera olvidado. De mis tiempos de facultad, ya lejanos, no recordaba esta casita. Y tengo dudas. ¿Se trata de un residuo secular, exhibiendo una flamante arquitectura castellana? ¿Es un edificio levantado en tiempos más recientes, emulando un caserón antiguo? ¿Se trataba de la vivienda de los guardeses de la Universidad?  

Ahí está. rompedora. Como una isla en medio de un océano feísta de edificios levantados por la zona de López Gómez y Universidad desde la década de los 60. Escondida, eso sí en el recinto de lo que ahora ha quedado como Facultad de Derecho, por la parte de la calle Doncellas. Un gusto admirar su estructura, los materiales, la disposición de los elementos de las fachadas. Surgen las preguntas, naturalmente. ¿Por qué tener cerrado un edificio que podría cumplir un uso? ¿Por qué tener secuestrado un caserón que merecería la pena ser visto desde el exterior? Preguntas tontas en tiempos de recortes económicos y de desprecio de criterios. Al menos, que siga preservándose.    







sábado, 24 de marzo de 2012

Nuestros elementos



madera

del crecimiento del árbol a su tala a columna de un entramado de edificio a alimento de termitas; procesos en cadena donde la naturaleza y la mano de los hombres y de otros animales crean una cinta sin fin. 




barro

que es ya elaboración, trabajo de sol, de agua y de fuego, y esa mano humana que los traduce en elementos para el hábitat; nuestra ciudad es una ciudad fundamentalmente de ladrillo.




piedra

extraída de las canteras calizas, talladas y escuadradas para formar basamentos de muros.




Conclusión: de la sencillez hasta la necesidad y la sofisticación. Todos estos elementos, más o menos en desuso, o reconvertidos, son historia vallisoletana. ¿Por qué se habla solo de historia cuando se cita a hombres, reyes, caballeros, clero, políticos y menestrales? Sin los elementos primigenios la historia posterior, la humana, no se hubiera desarrollado. Y viceversa: el entendimiento humano reconvierte los materiales en origen. Sin la mano obrera y artesana el material no se hubiera movido de su origen. Quien piense que la sofisticación, el avance perfeccionista de las nuevas técnicas y el resultado final de los productos actuales de construcción y diseño son solo patrimonio de nuestro tiempo, que mire esas fotografías. Que medite. Que las observe de cerca y las toque. Las hay por tantas partes de la ciudad. Son formas de la belleza. Ya os diré dónde están estos símbolos vivos.


viernes, 16 de marzo de 2012

La ciudad que crece sobre sí misma


No me digan lo que oculta ese bloque que hay junto al Cafetín, ante la Catedral. Pero alguien tuvo la feliz idea hace tiempo de pintar sus caras. ¿Pintarlas? Yo diría que más bien saca la lengua al desaguisado urbanístico. Así, cada lado reproduce la fachada y los lados de un edificio, con sus ventanas y persianas a distintas alturas. De lejos me hizo creer que se trataba de los hexagramas del I Ching. Pero no, no es arte de adivinación, sino algo menos posibilista. Una simple foto de lo que acontece por calles y plazas de la ciudad desde el descarado proceso desarrollista de Valladolid. Un cheque que nos dieron para el progreso, pero a largo plazo sin fondos. Me gusta el humor satírico. Y esta intervención, tan prudente en apariencia, lo tiene. Además, no sé qué urbanistas dijeron hace años que Valladolid es una ciudad que crecía sobre sí misma. Tal vez de fe de ello esta pintada con ojo crítico.   






viernes, 2 de marzo de 2012

Cuando a Odiseo no le importó Ítaca


¿Recordáis la escultura fascinante de Oteiza en el jardín junto a San Agustín, devenido ahora en Archivo Municipal? Está enfrente de Las Moreras y me regodeé abundantemente en Píllala en su día, fotografiando por doquier sus formas de piedra recreada, donde predominan las aristas hurtadas a la redondez, generando concavidades y convexidades que se me antojan formas de las foces geológicas navarras.

Ahora descubro  -torpeza la mía por entrar y salir siempre a la carrera a alguna charla o exposición-  esta escultura también de Oteiza, en hierro forjado, dedicada a Santiago Montes. Ubicada en el jardín que da acceso a la Fundación Segundo y Santiago Montes, que retrato en la entrada anterior. Me dicen que la escultura se llama Odiseo. Los artistas que cultivan la abstracción proyectan tanto sus sueños como la interpretación del mundo en sus obras. Y eso exige al espectador. Un expectador lineal nunca verá lo mismo que el artífice.

Pero ¿por qué no seguir las instrucciones que sugiere un nombre así? ¿Qué es Odiseo, qué es esta escultura? No es solo el hombre ni la aventura ni el destino improbable de Ítaca. Es el horizonte, los espacios, la abertura siempre proyectándose. Las puertas y ventanas derribadas que no pueden limitar el campo de exploración humano. Y en definitiva es el aire  -¿Eolo?-  que se mueve a través y que ni las sirenas ni los cíclopes ni Polifemo ni los los listrígones  -encarnados en la dureza del metal-  pueden detener. Porque Odiseo es el empuje, la búsqueda, el movimiento de la materia, no importa la forma que ésta adquiera.








sábado, 25 de febrero de 2012

¿Monumentos urbanos?


Llegas a casa, abres el buzón, tomas el impreso. ¡Monumentos de Valladolid! Y allí, en portada,  la representativa y entrañable Fuente de la Fama para anunciar el resto de monumentos de nuestra ciudad. A saber, impuesto sobre vehículos de tracción mecánica, impuesto sobre actividades económicas, impuesto sobre bienes inmuebles, impuesto sobre incremento del valor de los terrenos de naturaleza urbana, impuesto sobre construcciones, instalaciones y obras, tasas por prestaciones y servicios, tasas por uso del dominio público municipal...¿Que dónde se encuentran estos monumentos? Por todas partes, pero aquí en este catálogo de recorridos por la herencia cultural de nuestra ciudad, viene la descripción, adornada con la fotografía del preclaro alcalde al frente (¿por qué parece que las autoridades no fueran nadie nadie si no salen en las fotos?)

Oh, tiempos; oh, costumbres, que diría el clásico, en que o pagas por las buenas o la pagas por partida doble. Pero, ¿todos hemos pagado? Con la de agua turbia que lleva el río del país yo diría que la política justa y equitativa de impuestos aún está en pañales. 



jueves, 19 de enero de 2012

La sombra de la Esgueva



La sombra de la Esgueva (nunca he sabido bien por qué nombrar al desviado río en femenino, ¿será porque el laísmo del pronombre vallisoletano se ha extendido a algún nombre propio?) es permanente. En cuanto se hacen los cimientos de alguna nueva edificación en zona de los antiguos cauces aparecen resto de canalizaciones, cloacas o puentes. El abovedamiento que se observa en la fotografía corresponde al solar donde se construye entre las calles Angustias y Magaña, calle por donde pasaba el curso natural de uno de los dos ramales (el del Norte) de la Esgueva.

Ignoro qué se va a hacer con esos restos, seguramente quedar ocultos. Aquí se aprecia sólo el exterior, pero en una imagen que he visto creo que en el blog Vallisoletum aparece una foto del abovedamiento interior, de verdadera factura romana, si bien se cree que la obra procede del siglo XVII. Cuando uno ve la de restos arquitectónicos o urbanísticos que aparecen en pleno casco histórico advierte la razón que asiste a Federación de Asociaciones de Vecinos, Ecologistas en Acción e Izquierda Unida al proponer la creación de un Parque Arqueológico en el entorno de La Antigua.

Para mayor información, ver: http://www.vecinosvalladolid.org/spip.php?article6054

Y también: http://www.vecinosvalladolid.org/spip.php?article6055







martes, 15 de noviembre de 2011

Aquellas piedras dignas...




¿Saben muchos paisanos que parte de las piedras con las que está hecha la cascada del Campo Grande procede del viejo Ayuntamiento de la ciudad? Por supuesto, las que se ven a primera vista con forma de rocas o de estalactitas son ornamentales y fabricadas para dar la sensación de jardín japonés. Pero hay otras, fáciles de distinguir, que forman peldaños de la subida a la cascada, o adaptadas como bancos o dejadas a un lado como formando algo que a la gente no le dice nada. Pero si se observa con cuidado -siempre me habían llamado la atención pero ignoraba su procedencia- vemos que en estas piedras hay un tallado, con formas de sillares y de boceles. Es decir, hablan de un trabajo elegante, de una utilización digna. ¿En cuántos lugares, incluídos cimientos de edificios o fincas privadas, no estarán tantas y tantas piedras que componían el edificio del antiguo y secular ayuntamiento vallisoletano que permaneció hasta finales del siglo diecinueve? Tanta dignidad y autoridad para acabar en esto. Pero no, no repitamos aquello de Estos, Fabio, ¡ay dolor!, que ves ahora. campos de soledad, mustio collado, fueron un tiempo Itálica famosa...porque no es el caso. De alguna manera las piedras del viejo ayuntamiento han perdido en autoridad pero no en dignidad. Forman parte jubilada del Campo Grande, uno de los monumentos más significativos y logrados de la ciudad de los últimos ciento treinta años últimos.













martes, 30 de agosto de 2011

La abeja ciclista



¿Por qué no? ¿Quién dice que los edificios no deben exhibir elementos decorativos más allá de los tradicionales que los arquitectos han introducido al construirlos? Muchos de los edificios que se rehabilitan, perdón, que se reconstruyen simulando rehabilitación (ya se sabe que de lo antiguo queda como mucho un lienzo de fachada y según cómo) son opacos, seriados, estéticamente pobres. En el Centro, de lo que se está rehaciendo poco se salva en cuanto a armonía creativa. La armonía es aburrida, se justifica con que las casas eran así hace siglos y se mantiene una sosería formales y decorativas francamente poco atrayentes. Más que armonía resulta clon, y muchos de los edificios dan la impresión de ser viejos en poco tiempo. Pero viejos no de pátina y clase histórica, sino en el sentido más despectivo del término. ¿Que se pretende dar entidad de conjunto de esta manera a un casco histórico que no existe y que la especulación iniciada en el franquismo se cargó ? Pues si acaso da el pego a la mirada de los visitantes, para los de casa es poco atractivo, sin duda. Para más inri, hay que ver lo poco que gusta a la ciudadanía del centro colocar macetas en los balcones (suponiendo que haya espacio en ellos, naturalmente) Así que cuando uno pasea por las calles que, no obstante señalar defectos, también ama, salta ante cualquier elemento que rompa la monotonía insulsa. Y de este modo me topé ayer con esa especie de abeja ciclista en un piso de la calle San Antonio de Padua, junto al Val. Me pareció ingenioso, divertido y que en absoluto interfiere la fachada. O tal vez sí, y está ahí para dignificarla y darla cierta alegría a la que la mano constructora no llegaba. Por mí, que cunda el ejemplo. Es un elemento de vitalidad.


miércoles, 27 de abril de 2011

La selva de Manolo Sierra



No hay un muro ni una calle ni un aparcamiento. Hay un huerto, un vergel, el campo abierto, las laderas de un monte y la ribera de un río. Hay un espacio natural que se abre paso ente las señas de la urbe. Una manigua, una selva, una jungla que penetra rebosante de follaje entre el vecindario. Hay una estrella que es un sol que es una esperanza, que emerge y se instala. Hay una hoja gigante que es todas las hojas, que es todos los frutos, que es todo el oxígeno, que es toda la sombra.

(Las calles Oración y Serafín, en la Rondilla, son callejones sin salida. Contramilagros del urbanismo de la década desarrollista de los 60 del siglo pasado. Geografía torpe que ignora a los seres humanos, imposición del ladrillo y el hormigón, ecos de la especulación inmobiliaria. Manolo Sierra pintó esos cul-de-sac hace un tiempo, supongo que a petición de la Asociación Vecinal. La calle no tiene salida, pero no sé si porque hay pared o porque te adentras en lo intrincado y te pierdes)











lunes, 25 de abril de 2011

Los niños anómalos




No me voy de esta iglesia de San Andrés, de donde queda pendiente asistir a un concierto, sin antes colgar una cosa extraña. En uno de los altares laterales hay cuatro figuras de niños de lo más peculiar. Dos de ellos son blancos totales. Los otros dos tiene el cuerpo blanco y las cabezas negras. ¿Qué representación hay tras estos seres anómalos? Indagaré. Pero si algún lector tiene idea del simbolismo oculto, ruego lo comente. Tal vez fue simplemente una caprichada de los artistas que labraron el retablo. Tal vez una venganza porque no recibieron las percepciones económicas estipuladas. Y es que a uno le gusta ver la intrahistoria, más revoltosa siempre que los simbolismos antiguos. Pero, ¿a que resulta chocante?












viernes, 22 de abril de 2011

Esperando los arpegios


Toda la infancia -ya lejana- haciendo de monaguillo en esta iglesia y te enteras ahora de algunos de sus tesoros. Eso es lo que me decía mi subconsciente. Y, en efecto, el órgano -modesto y tardío, casi de finales del siglo XVIII, cuando en Francia estaban haciendo la Revolución- ya estaba ahí. Pero su recuperación data de apenas doce años. No es el órgano de una catedral gótica ni de un excelso templo barroco, pero tiene su mérito que esté en la iglesia de San Andrés, meollo del céntrico barrio del mismo nombre. Sencillo en su estructura y decoración, posee su buena complejidad tubular. Si se observa con perspectiva, tiene algo de fachada, otro tanto de altar, otro tanto de escenario. La música edificó para sí su casa, podría decirse también respecto a este instrumento grandioso. Hay más cosas interesantes en esta iglesia que nació como ermita hace muchos siglos junto a la que se enterraba a los ajusticiados por causa de delito de sangre o de ideas.














jueves, 21 de abril de 2011