diario de un vallisoletano curioso
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jueves, 31 de mayo de 2012

La Estación echa una mano



La ruta de monumentos vivos de Valladolid continua. Porque ¿qué serían de nuestras edificaciones civiles y religiosas sin un punto de sal y sandunga? Visto cómo está el panorama social, y puesto que no pasa un día en que no haya protesta y causa razonada para protestar, creo que los monumentos de la ciudad cobran otra perspectiva. Uno quisiera que no; y que viviésemos, como suele decirse, en el mejor de los mundos. Pero lo que se creyó ingenuamente casi el mejor de los mundos y una de las primeras potencias, resultó ser de trampa y cartón. Con mucha corrupción y poca solidez honrada en los negocios. Los afectados por la caída en picado de la economía y por la aplicación de medidas duras en las empresas protagonizan la ciudad y se hermanan con los monumentos. ¿O es también a la inversa? La bendita estación de ferrocarril, largamente centenaria, echa una mano a los obreros de Albitren y presta solidariamente sus rejas y el parquecillo de entrada para las reclamaciones. Esto fue ayer, pero que quede constancia. 




martes, 29 de mayo de 2012

Los bancos de los parques hablan






Pintada en un banco corrido a la orilla del Pisuerga. ¿Será exponente de la situación actual de la juventud? Nada que añadir. Habla por sí sola.


jueves, 22 de marzo de 2012

Una vuelta por La Pilarica



La Pilarica fue durante un tiempo uno de mis barrios de infancia y posteriormente también de juventud, aunque por quehaceres diferentes. Lo conocí cuando aún no había llegado el asfalto ni esa antiestética alambrada que cerca la longitudinal del tren. Porque La Pilarica es un barrio obrero dividido en dos por el ferrocarril. En su tiempo, una especie de arrabal de la ciudad, al que se añadió el barrio Belén, si bien éste, más recoleto, queda solamente a un lado de la vía.

Las fotos que se muestran aquí corresponden al corazón del barrio, a lo más antiguo. Sabido es que en los últimos años se ha construido en una zona más amplia, más allá de la carretera de Circunvalación (ahora Paseo de Juan Carlos I), lo que se llama Plan Los Santos-Pilarica. Un tanto parado por efecto del estallido de la burbuja inmobiliaria.

La iglesia, de principios del siglo XX, se convirtió en el icono por excelencia del barrio, compartiendo simbolismo con las vías del ferrocarril. En esa vuelta que me he dado por el barrio he podido comprobar que la imagen y tipología de edificaciones en sus calles ha cambiado un poco. Hay casas nuevas, respetando las alturas de las primitivas molineras y persisten, como en toda la ciudad, las típicas viviendas de la década de los sesenta. Todavía se ve la huella del reclamo reivindicativo en algunas pintadas. Muchas de sus mejoras han sido batalladas por la Asociación Familiar desde los años previos a la transición.

 

















martes, 21 de febrero de 2012

De secano



Como es Carnaval, lo primero que piensa uno es que el lago y el río del Campo Grande se han disfrazado de secano. Y de algún modo es un disfraz lo que se han puesto, porque el proceso de limpia y drenaje persigue un fin jovial y renaciente. Que las aguas corran dentro de un tiempo de manera más limpia. De momento, el fondo aparece de lodo, hojarasca y alguna otra clase de detritus. Pero bienvenida la limpieza para que la oxigenación vuelva de pleno. Los patos, ocas y cisnes, campeadores ellos, gozan del hábitat aunque extrañen sus desplazamientos habituales. Da un poco de lástima ver de esa guisa el cauce, pero será pasajero. Seguro que en unos días, las especies habituales y los paseantes agradecen la recuperación.










domingo, 12 de febrero de 2012

Por la orilla del Palero


El invierno vuelve un tanto triste el paisaje, pero da gusto pasear en soledad. La zona corresponde a una de las riberas del Pisuerga, pero hacia el Oeste. Esa orilla que se ve en las fotos, la que proyecta el reflejo de los árboles en el agua, pertenece a la isla del Palero. No todo es tan bucólico. Fuera del objetivo, aunque a escasos metros, ya hay una hilera de casas adosadas, próximas al centro deportivo y a las piscinas del Palero. No obstante, el desnivel permite apartarte de la civilización.

El Pisuerga es un río que se muestra más sorprendente de lo que nos pensamos. Eso se advertía muy bien cuando estaba en vigor el barco Leyenda del Pisuerga. Hacía un recorrido considerable desde la playa de Las Moreras hasta el puente de la Hispanidad, más o menos, y vuelta. El paisaje de las riberas, principalmente a partir de la primavera, es exuberante y la visión desde el nivel del río resulta gozosa. Se ofrece otro Valladolid, justo donde se valora este río de meandros que al paso por nuestra ciudad se endereza un poco.     








jueves, 12 de enero de 2012

La cencellada



Quiero dedicar estas fotografías a uno de esos fenómenos de invierno de Castilla que son de de lo más efímero entre lo efímero. Son las cencelladas matutinas. Ese hielo blanco que se forma por la congelación de las gotitas de la niebla y que se deposita lento y callado sobre los coches, los jardines, los bancos, los tejados...pero que, según avanza la mañana, se disuelve con la misma discreción con que había llegado. Los alrededores del Arco de Ladrillo y la zona ajardinada próxima a la Plaza de Colón dan buena muestra de ese espectáculo natural tan propio de este clima y de este territorio.








domingo, 27 de noviembre de 2011

Tiempo de poda


Es un ejercicio anual y necesario. Pero este año suena también a metáfora. ¿Tiempo de poda de árboles o tiempo de poda de inversiones públicas? Tal vez las leyes de la naturaleza botánica y las de la naturaleza social no sean tan diferentes. Tal vez coincidan por el acontecer del despilfarro, el ansia de ganancia desmedida de ciertos poderes y la falta de control ciudadano. Uno no es optimista ni cree que se arreglen las cosas con caras nuevas que mantienen chistes viejos. De momento me quedo contemplando las sierras de los operarios, aunque tentado estoy a imaginar más. Tiempo al tiempo. Tiempo de podas.








martes, 15 de noviembre de 2011

Aquellas piedras dignas...




¿Saben muchos paisanos que parte de las piedras con las que está hecha la cascada del Campo Grande procede del viejo Ayuntamiento de la ciudad? Por supuesto, las que se ven a primera vista con forma de rocas o de estalactitas son ornamentales y fabricadas para dar la sensación de jardín japonés. Pero hay otras, fáciles de distinguir, que forman peldaños de la subida a la cascada, o adaptadas como bancos o dejadas a un lado como formando algo que a la gente no le dice nada. Pero si se observa con cuidado -siempre me habían llamado la atención pero ignoraba su procedencia- vemos que en estas piedras hay un tallado, con formas de sillares y de boceles. Es decir, hablan de un trabajo elegante, de una utilización digna. ¿En cuántos lugares, incluídos cimientos de edificios o fincas privadas, no estarán tantas y tantas piedras que componían el edificio del antiguo y secular ayuntamiento vallisoletano que permaneció hasta finales del siglo diecinueve? Tanta dignidad y autoridad para acabar en esto. Pero no, no repitamos aquello de Estos, Fabio, ¡ay dolor!, que ves ahora. campos de soledad, mustio collado, fueron un tiempo Itálica famosa...porque no es el caso. De alguna manera las piedras del viejo ayuntamiento han perdido en autoridad pero no en dignidad. Forman parte jubilada del Campo Grande, uno de los monumentos más significativos y logrados de la ciudad de los últimos ciento treinta años últimos.