
¿Qué decir a estas alturas de la tradición de llevar los animales a la Plaza del Salvador el día de San Antón? Hacía años que no veía esta concentración. Recuerdo que en mi infancia nos encantaba a mis amigos y a mi escaparnos del cole para ir a ver lo que nos parecía un espectáculo. Y tengo la vaga idea de que se congregaba más gente y más animales que ahora.
Tenía lugar también el sorteo de un cerdo que, desde las navidades, venía siendo expuesto en una caseta en la Plaza de España, donde se vendían las papeletas para el sorteo. Nunca conocí de cerca a nadie que le tocara y me quedé con la intriga de si pasaría a alguna familia o volvería a la cochinera. Aquel sorteo desapareció, no sé si por los nuevos tiempos, por Sanidad o porque no parecía de recibo un juego de transacción con un animal tan generoso.
Particularmente me quedo con las personas que sienten a los animales y los tratan con ternura. Se les ve a la legua. Exhibirlos es otra cosa.

















