diario de un vallisoletano curioso

martes, 19 de octubre de 2010

Una casa encantada

Parece un juguete, una casa de muñecas. Podría tratarse también de una casa encantada. Recuperada e integrada hoy en medio de los jardines de Parque Alameda, supone un recreo visual rodeado de plantas, césped y arbolado. De principios del siglo veinte, la Casa Luelmo exhibe claramente su marca modernista -otros le llamarían Art Nouveau- en sus elementos decorativos. Fue construída por un empresario vallisoletano, vinculado a explotaciones avícolas, que también tenía veleidades poéticas. Afortunadamente la casa no sufrió la destrucción del acoso inmobiliario de los últimos tiempos. Cambiada de uso, hoy es sede de un organismo de la Junta relacionado con el patrimonio artístico y cultural. Es una suerte esta supervivencia. Un recreo visual que no es tan frecuente. Más allá de este rosario breve de informaciones que sitúan un edificio diferente, el marco en que se encuentra lo realza. Llegarse en un paseo hasta los jardines bien merece el premio de esta imagen inusual en Valladolid.



14 comentarios:

  1. Una casa vinculada a mi infancia y juventud. Viví a pocos metros de ella esa etapa de mi vida: mi padre era un trabajador de la empresa de Luelmo: Granja Minaya. Podría contar muchas cosas relacionadas con esa casa, que yo conocí por dentro en aquella época.
    De hecho, en recuerdo de aquella etapa de mi vida, el logo de mi blog es una fotografía de la pequeña acequia que se construyó al lado de la casa cuando se restauró.
    Luelmo, como señalas, fue un empresario que levantó un pequeño imperio en el franquismo. En la etapa final de su vida, todas las empresas se cerraron y la finca la vendió al Ayuntamiento de Valladolid, que entonces gobernaba el PSOE: es en donde hoy se levanta todo un barrio nuevo.
    Como poeta, fue uno de los promotores de la vanguardia en Valladolid, junto a su amigo Paco Pino. Aun recuerdo cómo me contó que tuvo que quemar cartas y libros dedicados de Jorge Guillén o Federico García Lorca en la Guerra Civil, para no comprometerse.
    La casa es un perfecto ejemplo de las "torres" que la burguesía vallisoletana construyó a finales y principios del siglo XIX, fuera de la ciudad, como en otras ciudades: es una de las mejores. Se conservan otras: en la Carretera de Rueda, por ejemplo, la que hoy es comisaría de la policía local. También es Comisaría otra en la Avenida Palencia. En la Rubia queda alguna, junto al Cuartel -que también fue propiedad en su día de Luelmo-.

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  2. Vaya, Jesús, tu información me viene de perlas. Ella es mi verdadero post. No conocía esos detalles. Tampoco fue nunca una zona que yo transitara mucho en el pasado. Pero ahora, el edificio, en esa reconquista del suelo para jardín público me ha sorprendido gratamente. Por cierto, nunca he leído nada de Luelmo. Aprovechando-te: ¿es para tener interés su poesía, curiosidad...?

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  3. Perdón, te colgué el Jesús cuando tenía que ser el Pedro.

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  4. Las revistas que dirigió con Paco Pino en la vanguardia vallisoletana tienen un gran interés: Meseta, Ddoss y A la nueva ventura. Fueron editadas en facsímil por el Ateneo de Valladolid en 1984. Su poesía es muy de la época que vivió, aunque no llegara a ser nunca un innovador. La Diputación de Valladolid editó La libertad como medida: puede ser un buen inicio en su obra.

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  5. Por cierto, de la finca original sólo queda el depósito de agua, la casa -reformada- y los chalets de sus hijos, muy deteriorados según pude ver en mi última visita. Llegaba desde la Carretera de Rueda -la entrada estaba enfrente del Torreón- hasta la Cañada Real -de hecho, alguna de las casas molineras construidas a lo largo de esta invadieron sin derecho propiedades de Luelmo-; desde el Colegio del Patrocinio -la Residencia de Ancianos está construida en terrenos de la finca- hasta Covaresa. El límite, por aquí, era una acequia de riego hoy desaparecida: de ahí el nombre de mi blog.

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  6. No sé si recuerdas una fábrica de piensos que había enfrente de Vallsur: era el límite de la finca por ese lado. Antes de que perteneciera a CIA, fue ZENA, propiedad también de Luelmo, como la lece EXA -que se vendía en bolsa-, gallineros en varios puntos de la provicia de Valladolid y fuera, la distribución exclusiva de un tipo de gallinas ponedoras, fincas agrícolas y ganaderas, una marca de vino en La Bañeza, etc.

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  7. Todo un hallazgo, cuando fuimos a ver lo graffittis la vi y mi chico y yo le hicimos un montón de fotos, sin duda tiene un encanto especial.

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  8. Jejeje, con eso de que Halloween está a punto de llegar, nos quedaremos con la opción de casa encantada, jajajaja

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  9. Espléndida tu aportación al tema, Pedro. Da gusto enterarse de primera mano.

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  10. Pati. Esa casa ya era encantada antes de que la fiestecita made in USA llegara a estos pagos. Sospecho.

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  11. Hola, ya veo que has elevado a la gloria de internet al chalé de Luelmo. Bien merece la pena. Había otra casa del mismo estilo, pero mucho menos preciosista, en el extremo sur de Parque Alameda, casi límite con Covaresa, que en principio el Ayuntamiento quiso también rehabilitar. No sé la razón, pero se derruyó.
    El chalé de Luelmo pasó por malos tiempos cuando se urbanizó la finca, y dejado de la mano de dios, alguna mano perversa o un descuido de algún okupa le prendió fuego y puso en serio peligro su permanencia.
    Ignoro el uso que está teniendo, habida cuenta la compleja estructura interna y lo poco adecuado del edificio para uso público o semipúblico.
    Hace tiempo que ya no lo frecuento, pero el parque que cruza el barrio en sentido diagonal, la última vez que lo vi no resplandecía, precisamente.
    Una corrección a Pedro. La fábrica CIA anteriormente fue Piensos SENA, con ese. Y sus propietarios buen pelotazo le dieron al barrio, construyendo una monstruosidad de edificio donde tenía que haber menor número de ladrillos, para estar en sintonía con el entorno.
    Ha sido un placer venir a echar una mirada a este blog.
    Buenos días.

    ¡Ah! Una cosa más. Yo viví en mi infancia en las cercanías, donde ahora está la Hípica, entre Veterinaria e Intendencia, en lo que se llamó finca Roxi.

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  12. Es muy chula.
    Y no todo el mundo la conoce

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  13. Miguel Ángel, espléndido. Esa zona apenas la he conocido yo. Hasta muy recientemente no había pisado más que tangencialmente esos territorios. Me viene bien saber por los testimonio de Pedro y tuyo. Casi habéis sido vecinos, salvando tiempos y distancias, claro. Es lo que me gusta de Valladolid. Que acabamos encontrándonos unos y otros en algún punto del pasado, del presente y del recuerdo.

    Gracias por tu aportación, de verdd que me encanta.

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  14. Bati, cierto que lo es. A mi me parece lo mejor que a este tipo de dificiaciones se les dote de servicios útiles y actuales. Todo tiene su costo, pero hay que valorar éste en función del rescate de una obra catalogada y con interés histórico y arquitectónico. Aún queda mucho.

    Besos.

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