diario de un vallisoletano curioso

martes, 17 de enero de 2012

San Antón


¿Qué decir a estas alturas de la tradición de llevar los animales a la Plaza del Salvador el día de San Antón? Hacía años que no veía esta concentración. Recuerdo que en mi infancia nos encantaba a mis amigos y a mi escaparnos del cole para ir a ver lo que nos parecía un espectáculo. Y tengo la vaga idea de que se congregaba más gente y más animales que ahora.

Tenía lugar también el sorteo de un cerdo que, desde las navidades, venía siendo expuesto en una caseta en la Plaza de España, donde se vendían las papeletas para el sorteo. Nunca conocí de cerca a nadie que le tocara y me quedé con la intriga de si pasaría a alguna familia o volvería a la cochinera. Aquel sorteo desapareció, no sé si por los nuevos tiempos, por Sanidad o porque no parecía de recibo un juego de transacción con un animal tan generoso.

Particularmente me quedo con las personas que sienten a los animales y los tratan con ternura. Se les ve a la legua. Exhibirlos es otra cosa.














domingo, 15 de enero de 2012

Pasaron los moteros



Un año más, los moteros pasaron por Valladolid. Esta especie de cita y ritual llamada Pingüinos llena las calles -se apodera más bien de ellas- durante un largo fin de semana. Arriesgando los oídos y los pulmones me pasé a ver lo diferente. No me interesa tanto la exhibición fetichista de algunos, pero valoro la camaradería y la amabilidad que observé en muchos otros motoristas. Así que me limité a buscar la máquina inusual. Como no entiendo de motos lo que miro es la estética y sobre todo el homenaje que algunos valientes rinden todavía a sus viejos trastos. Las vespas, los velosolex, los motocarros...esas especies minoritarias y supervivientes a las nuevas tecnologías.













viernes, 13 de enero de 2012

El calendario deleznable


Un año más, Javi Deleznable nos deleita con su tradicional calendario. Tradicional en el sentido de que ya nos ha acostumbrado a esperarlo. ¿Los temas de cada hoja de mes? También tradicionales, sobre todo en el sentido de que siguen en vigor los mismos problemas de todos los años. Javi Deleznable se vuelve el grafista justiciero y denunciante sobre cada uno de los asuntos pendientes de nuestra sociedad y de nuestra existencia: la barbarie financiera, la enseñanza pública, las nucleares, el racismo, la integración de todos los seres humanos, el medio ambiente y la respuesta ecológica, la República, la actitud activa de los ciudadanos, el atosigamiento cotidiano de las injusticias sobre nuestras vidas...

Los tiempos líquidos que vivimos, en que todo parece durar lo que un pastel a la puerta de un colegio, son atados un año más por Javi con su técnica habitual y su iconografía particularísima. Sospecho que en esta ocasión ha dado paso incluso a la mano de su hijo, y no debe ser difícil encontrar el personal mes del chaval. Ciertamente, hay imágenes que nos parecen más logradas que otras, pero ya se sabe, eso es a gusto del visualizador. El carácter reivindicativo se mantiene en su nivel fiel y de altura, es decir, sin pelos en la lengua. Uno no puede por menos que felicitar al deleznable por su permanencia en sus ilusiones, en su sentido del apoyo mutuo y en la búsqueda de la utopía. Ahí sí puede afirmarse sin tapujos que Javi no es nada pero que nada deleznable. Y eso hace que todos los que le conocemos esperemos cada uno de enero su ultimísimo calendario.

Quien quiera hacerse con el calendario AÑO DEL VIRUS DE LA REBELIÓN, 2012, no tiene más que pasarse por el Bar Morgan, detrás de La Antigua.














jueves, 12 de enero de 2012

La cencellada



Quiero dedicar estas fotografías a uno de esos fenómenos de invierno de Castilla que son de de lo más efímero entre lo efímero. Son las cencelladas matutinas. Ese hielo blanco que se forma por la congelación de las gotitas de la niebla y que se deposita lento y callado sobre los coches, los jardines, los bancos, los tejados...pero que, según avanza la mañana, se disuelve con la misma discreción con que había llegado. Los alrededores del Arco de Ladrillo y la zona ajardinada próxima a la Plaza de Colón dan buena muestra de ese espectáculo natural tan propio de este clima y de este territorio.








martes, 10 de enero de 2012

De El Segoviano a La Luna


Para mí sigue siendo el viejo El Segoviano. Uno se tomó en él sus vinos iniciáticos de juventud y le sale el nombre enseguida. Ya sé que muchos la consideran el patito feo del barrio. No en vano en su entorno se construyó nuevo (colocar edificios de ocho y nueve pisos en Mantería es la verdadera fealdad) y algunas casas de Alonso Pesquera fueron reconstruidas con alturas más aceptables. Pero para la actualización de la memoria de los mayores y perplejidad de nuevas generaciones el viejo caserón que antaño acogiera la taberna permanece ahí.

Difícil y ardua solución urbanística que tenga seso y no estropee más la zona es la que podría deparar a este caserón. Marco sorprendente que hoy es conocido como ese cálido, humanamente hablando, denominado Bar La Luna. Mi apuesta sería mantener la arquitectura presente, y ya no sé decir más (o no quiero) Es una reliquia de lo que fue la Plaza de la Cruz Verde en épocas anteriores, antes de que el desarrollismo convirtiera las calles en pozo y se cargara las estructuras de algunas plazas. En efecto, a la Cruz Verde le queda el nombre de plaza, pero no deja de ser hoy día un cruce de calles más, de lo más concurridode la ciudad, ciertamente.

Abogo por la permanencia del edificio que, acaso lo único que requiere, al menos externamente, es un remozamiento de sus fachadas. Ignoro su estado interior. Pero en cualquier caso es un testigo de otro tiempo que no sé si el Plan General de Urbanismo reconocerá a estas alturas de barbaries varias y modernas. No sé si el tiempo se ha parado en ese encuentro de las calles Mantería y José María Lacort, pero es lo único que vindica la memoria de una Valladolid casi inexistente.








lunes, 2 de enero de 2012

Podar las ramas de la violencia


Las hojas del olivo son el símbolo por excelencia de la paz. Esas hojitas que las palomas trasladarían en su pico para demostrar a los navegantes que hay vida y que ésta es posible. Acaso por eso haya sido elegido el olivo de la Plaza de la Fuente Dorada como lugar representativo para terminar un año y empezar otro con buena memoria sobre la violencia ejercida sobre tantas mujeres. No solo como recuerdo y homenaje a las víctimas de la violencia machista, sino como llamada de atención para que cada uno lo tenga presente.

Mientras no seamos todos portadores de la ramita en lo más profundo de nuestra conciencia y de nuestra voluntad habrá que seguir colgando hojas moradas en los árboles del camino. Y utilizando las leyes para detener al agresor. Comencemos el nuevo año invocando nuestro sentido del respeto y la tolerancia. Parando los pies al bárbaro. No obstante las dificultades de convivencia y el mundo tan desastroso que los dueños de la tierra nos imponen, hay que ser responsables de nuestra parcela íntima. Que en 2012 los sufrimientos se reduzcan al máximo.